domingo, 21 de diciembre de 2014

Comentario sobre “Vuelva usted mañana” de Mariano José de Larra


Mariano José de Larra presenta un mundo pesimista lleno de pereza e ineptitud. En “Vuelva usted mañana” podemos observar como el autor defiende apasionadamente muchas de sus ideas personales sobre la España del siglo XIX. Por ejemplo, Mariano José de Larra expresa su desilusión del gobierno español. Además de la ineptitud y la flojera también encontramos la decepción y frustración representado por mounsieur Sans-délai. Al final encontramos que el mismo autor de “Vuelva usted mañana” es decir Mariano José de Larra es un perezoso como el resto de la sociedad.

“Vuelva usted mañana” tiene un comienzo positivo y lleno de energía, pero a como avanzas en la lectura se vuelve decadente. Por ejemplo, los planes principales del francés son resolver sus asuntos el diez días: “…el décimo tomo mi asiento en la diligencia, si no me conviene estar más tiempo aqui, y me vuelvo a mi casa; aún me sobran de los quince cinco días” (151). Pero a como avanza la lectura descubrimos que le toma quince días hablar con el genealogista: “A los quince días ya estuvo, pero mi amigo le había pedido una noticia del apellido Díez, y él había entendido Díaz, y la noticia no servía” (152). El genealogista aparte de perezoso resulto inepto e irresponsable con su trabajo.

La ineficacia de los españoles queda expuesta en cada uno de los servicios que el extranjero requiere. Por ejemplo, el autor exagera cuando narra cómo cada uno de los trabajadores tardaban más de lo normal para terminar el servicio requerido: “…la planchadora necesitó quince días para plancharle una camisola” (153). Mariano José de Larra perfila a un español desobligado, inepto, perezoso. Por ejemplo, cuando están en busca del oficial. Primero no lo encuentran y después dice el portero que en ese día no se ofrecen audiencias: “Fuímonos a dar un paseo, y nos encontramos,…al oficial de la mesa de Retoro, ocupadísimo en dar una vuelta con su señora…” (153).

La crítica constante del Mariano José de Larra hacia España está por todas partes. Por ejemplo, critica a la sociedad española en general no solo a los trabajadores públicos: “Sus conocidos y amigos no le asistían a una sola cita, ni avisaban cuando faltaban, ni respondían a las esquelas. Qué formalidad y qué exactitud!” (153). Además de criticar a la sociedad en general, de Larra critica a los periodistas y escritores de esta época: “…sobre llenarlas de mentiras, porque un escribiente que sepa escribir no le hay en este país” (153). También critica al gobierno: “Con el Gobierno que en el día tenemos, no estamos ya en el caso de sucumbir a los ignorantes o a los malintencionados…” (156).

Además, podemos observar un sentimiento de decepción expresado a través del extranjero: “¿Para esto he echado yo mi viaje tan largo? ¿Después de seis meses no habré conseguido sino que me digan en todas partes diariamente: Vuelva usted mañana, y cuando este dichoso mañana llega en fin, nos dicen redondamente que no?” (154). La decepción es evidente por medio del narrador: “Finalmente, después de medio año largo…se restituyó mi recomendado a su patria maldiciendo de esta tierra, y dándome la razón que yo antes me tenía, y llevando al extranjero noticias excelentes de nuestras costumbres…” (156).

Finalmente, nos encontramos con que el mismo Mariano José de Larra se representa a el mismo como una persona floja y perezosa: “…concluyo por hoy confesándote que ha más de tres meses que tengo, como la primera entre mis apuntaciones, el titulo de este articulo, que llame: Vuelva usted mañana; que todas las noches…he querido…escribir algo en él, y todas las noches apagaba mi luz diciéndome…İEh!, İmañana le escribiré!” (157).